¿Jesús es Evangélico?

Por: Leandro Berguesi

El problema de esta pregunta no es su respuesta obvia sino que la mayoría de los evangélicos ni siquiera lo hemos puesto en cuestión.

Jesús no es evangélico al menos por 3 razones:

 
1) La primera razón es lógica, simplemente porque no es Jesús el que sigue a los evangélicos sino los evangélicos quienes siguen a Jesús. Quizás a quienes nos reconocemos evangélicos nos cueste aceptar esta declaración, hasta nos podríamos llegar a sentir un poco ofendidos.
Pero ¿Si Jesús no es evangélico, entonces qué es? Jesús es el Mesías, el salvador de todas las naciones, Jesús no pertenece a un credo o a una confesión en particular sino que Él es a quien confiesan los que en Él creen.
¿En qué momento llegamos a creer que Jesús era evangélico?, tal vez fue cuando perdimos la dimensión histórica de nuestra fe y asimilamos a un Mesías evangélico; que se congrega los domingos, que hace todos los días un devocional de una hora y que es un ciudadano ejemplar.
 
2) La segunda razón se basa en el misterio del “nuevo nacimiento”. A los evangélicos nos cuesta mucho pensar que alguien pueda encontrar al Mesías en otra iglesia que no sea la nuestra. Repetimos este patrón, que tienen todos los grupos religiosos, que se fundamenta en la siguiente idea: “la verdad existe y la tenemos nosotros”.
Otra cosa que nos pasa también como seres humanos (los evangélicos también somos seres humanos) es que podemos aferrarnos a la idea de que Jesús es evangélico por miedo de caer en el otro extremo, pasando de la idea sectaria al universalismo: “todas las religiones llevan a Dios”, “Dios está en todas partes”. Ni un extremo ni el otro, ni Jesús es evangélico, ni Jesús es un Dios que se puede encontrar en cualquier religión.
El asunto es que no podemos encontrar a Jesús, si bien podemos y debemos buscarlo, él nos encuentra a nosotros. Él se nos revela y no tiene una forma estandarizada y sistemática de hacerlo, esto puede ocurrir en cualquier momento y lugar, bajo cualquier circunstancia. El “nuevo nacimiento” no es un evento de iniciativa humana (Juan 3:8).

3) La tercera razón está vinculada a la perspectiva histórica. Debemos tener conciencia de que los evangélicos no hemos surgido de la nada, hace 500 años no existíamos, somos parte de un proceso que lleva más de 2000 años. En estos dos milenios, Jesús tuvo discípulos no evangélicos y evangélicos; y claramente, en términos históricos, fueron más los discípulos no evangélicos.

Hay evangélicos que no son discípulos, y discípulos que no son evangélicos. Jesús dijo varias cosas en este sentido, citemos algunas:

  • “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Mateo 7: 16.

  • “Maestro —dijo Juan—, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros. —No se lo impidan —replicó Jesús—. Nadie que haga un milagro en mi nombre puede a la vez hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor de nosotros” Marcos 9: 38-40.

  • “El que tiene mis mandamientos y los guarda, él es quien me ama” Juan 14: 21.

En el libro “Ríos de agua viva”, del cuáquero Richard Foster, se analiza las diferentes tradiciones cristianas como diversas dimensiones de la vida espiritual. cada una de estas tradiciones a lo largo de la historia de la Iglesia reflejan y hacen hincapié en un aspecto particular de la vida cristiana: la contemplativa o vida de oración; de la santidad o vida virtuosa; la carismática o del poder del Espíritu; de la justicia social o vida de compasión; la evangélica o centrada en La Palabra  y de la Encarnación o vida sacramental. Esta visión es muy interesante, si logramos entender que los evangélicos somos una de estas dimensiones podremos enriquecernos de la gran diversidad del cuerpo de Cristo en la tierra.

 

 

 

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